La muerte o el morir, en las Constelaciones Familiares - Mirada Sistémica

La muerte o el morir, en las Constelaciones Familiares

A morte e o morrer nas Constelações Familiares - Mirada Sistémica

René Schubert

Psicólogo (CRP 06/65624)

Psicoterapeuta, Psicoanalista, Facilitador, Docente, Escritor

René Schubert - Mirada Sistémica

La mirada de la psicología hacia la muerte y el proceso de morir, que constantemente se hace presente fenomenológicamente en las constelaciones familiares.

Tanatología

Es una palabra de origen griego: Thanatos —el dios de la muerte— y logia —ciencia, estudio—.

El psicólogo brasileño Aroldo Escudeiro define la tanatología como:
“Una ciencia que estudia los procesos emocionales y psicológicos que envuelve las reacciones frente la pérdida, el duelo y la muerte”.
Evaldo D’Assumpção la define como la ciencia que estudia la vida a través de la óptica de la muerte.

Hoy encontramos la Tanatología en el ámbito médico, en el sector sanitario en general, en la psicología y la psiquiatría, en la filosofía y la sociología, e incluso en el ámbito pedagógico y educativo.

Actualmente, cuando hablamos de Tanatología, surgen temas recurrentes como: muerte, pérdidas simbólicas, separación, proceso de duelo, calidad de muerte, eutanasia, bioética, aborto, estados vegetativos persistentes, enfermedades sin posibilidades terapéuticas, asesinato, suicidio, fases de la morte, etc.

A morte e o morrer nas Constelações Familiares - Mirada Sistémica

La muerte en Occidente: lo prohibido

El historiador Philippe Ariès, en su libro “El hombre ante la muerte”, mostró cómo la muerte ha tenido diferentes representaciones en cada época: cambios en actitudes, imágenes, símbolos y ritos. Señalando que el actual retrato de la muerte se ha convertido en un tema tabú, prohibido por la sociedad.

Así tenemos el concepto actual la muerte deja de ser familiar y pasa a ser algo temido, peligroso y oculto. Un factor material que impulsó esta transformación fue la transferencia del lugar de la muerte: ya no se muere en casa, rodeado de familiares, sino en hospitales solo o lugares destinados para ello. El velatorio deja de ser realizado en la casa de la familia, ya que cada vez se tolera menos la presencia del cuerpo en el hogar, tanto por cuestiones de higiene como por falta de condiciones psicológicas para afrontar esta situación.

Se hace corriente evita hablar de muerte como ver cuerpos de personas muertas. Todo es muy bien maquillado, sellado y ocultado. La muerte del otro nos trae la idea de nuestra propia finitud, y por eso apartamos al muerto y la muerte de nuestras vidas.

Con esta postura, estimulamos además de negar y reprimir un factor natural a la vida, mayor el apego a las cosas materiales, a las personas y una gran dependencia de ilusorias promesas de continuidad e inmortalidad. Esta postura ciega y pobre hará que las pérdidas en nuestro camino sean aún más dolorosas y que probablemente prolonguemos demasiadamente nuestro sufrimiento.

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Rituales de paso

Colin Murray Parkes, psiquiatra británico, habla de la importancia de los rituales funerarios para que podamos contactar con la finitud y entrar en el proceso de duelo.

Cuenta, por ejemplo:

“Estudié una tribu de pescadores en Filipinas que realiza un ritual sustituto para lidiar con una situación de esas. Cuando uno de los integrantes de la tribu muere en el mar y su cuerpo no es recuperado, la familia hace una estatua y la viste con la ropa del fallecido. Ellos creen que así el alma del fallecido encarna en la estatua. Y es esa estatua la que entierran”.

También señala que, en la cultura oriental, hay una mayor preparación para lidiar con la muerte “En Japón hacen pequeños altares con campanillas que, según creen, invocan a la persona muerta cada vez que suenan. De ese modo, creen mantenerse en contacto con el espíritu de sus muertos. De cierta manera, es eso lo que la psicoterapia intenta hacer con los dolientes: ayudarlos no a olvidar, sino a encontrar un lugar para sus muertos en su vida”.

Bert Hellinger también habla de la importancia de los rituales de paso y de la reverencia a quienes ya partieron mediante gestos simples, como encender una vela. Hellinger menciona un ritual entre los zulú en el cual, el muerto es enterrado después de un año, en un acto ritualístico el muerto es traído de nuevo a casa. Sus familiares toman una rama e imaginan que el Ser está sentado en ella. Está dentro de su casa. Una parte de la oca (vivienda tradicional indígena) está reservada para los difuntos, y ahí es donde tienen su lugar.

Rituales semejantes existen en Japón —altares a los antepasados— y entre los indígenas norteamericanos —tótems y tierras sagradas.

El ritual de paso es una forma de presentificar y reconocer del que ya se fue. Tenemos diversas culturas, creencias y lugares, pero un mismo deseo de cuidar y honrar a sus muertos, cada uno a su manera:

El entierro

La cremación

El desmembramiento

La momificación

Los hitos, tumbas, tótems, obeliscos, mausoleos, pirámides, símbolos de tránsito. La memoria de lo que fue, para el vivo —y el lugar para quien se fue.

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La elaboración de la pérdida: el duelo

Hablar de muerte inevitablemente nos conduce al proceso de duelo, que se refiere al conjunto de reacciones ante una pérdida. Recordemos que existen duelos por muertes reales, pero también por ausencias, separaciones o vivencias de desamparo. El duelo se vive de forma distinta para cada persona: cuanto mayor el vínculo afectivo, cuanto mayor el apego, mayor la energía necesaria para el desapego y la elaboración de la pérdida.

Para Sigmund Freud: “el duelo es la reacción a la pérdida de un ser querido, a la pérdida de alguna abstracción que ha ocupado el lugar de un ser querido, a la pérdida de un objeto externo y/o interno, como la propia patria, la libertad, el propio ideal, etcétera».”

La pérdida tiene una dinámica externa, visible socialmente, y una interna, silenciosa e invisible.
Muchas veces se hace el duelo del objeto externo, por el cuerpo, por lo que existía en la realidad, pero no consigue hacer el duelo del objeto internalizado o idealizado. Cuando ese proceso no se vive y se elabora este proceso de duelo y pérdida, la persona queda simbólicamente atada a la situación, por más tiempo que haya pasado.

La psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross describe varias etapas de sentimientos y emociones que siguen a la pérdida, que varían de persona a persona y pueden invertir su secuencia, pero todas están involucradas en el proceso de duelo:

Negación y aislamiento

Ira

Negociación

Tristeza y abatimiento

Aceptación

También señala procesos importantes para la elaboración del duelo, entre los cuales:
(1) reconocer el duelo;
(2) reaccionar a la separación;
(3) recoger y revivir experiencias con la persona perdida;
(4) abandonar o desligarse de relaciones antiguas;
(5) reajustarse a la nueva situación;
(6) reinvertir energía en nuevas relaciones.

Profesionales como Aroldo Escudeiro, Maria Julia Kovács y Colins Murray Parkes apuntan y defienden los beneficios de una educación para el duelo y la muerte, en el sentido de hablar de ello abiertamente con niños, en escuelas e instituciones.

Seguir una línea contraria a la “muerte prohibida” implica volver a verla como un hecho natural: “Es necesario que los profesionales se dispongan a reflexionar y trabajar las cuestiones relacionadas con la muerte y la pérdida, pues sin duda facilitaría su práctica y sería un gran beneficio para su vida personal” (Escudeiro, 2005).

Las Constelaciones Familiares y su mirada frente a la muerte y el morir

Bert Hellinger señala cómo a través de la psicoterapia o las constelaciones familiares se sacan a la luz temas relacionados con muerte de familiares, viejas historias, secretos, heridas, pérdidas y exclusiones.

En psicoanálisis sabemos que lo reprimido tiene una acción limitadora. Al tomar conciencia de una imagen inconsciente puedo lidiar con ella. Puedo elaborarla e integrarla; y así, finalmente pasa. Porque lo recordé, puedo olvidarlo. Eso es saludable. En muchas psicoterapias, los eventos dramáticos reprimidos se sacan a la luz para que puedan completarse. Estos eventos son como un movimiento que se ha congelado, como sucede en un trauma. En el caso de un trauma, el movimiento se reanuda hasta que se agota y puede olvidarse. Se recuerda para poder seguir adelante. Nos conectamos con los muertos al recordarlos y hacerlos presentes en nuestras vidas a través de este recuerdo, en forma de imágenes, comportamientos y posturas.

El dolor y el duelo son necesarios para separarnos de quien partió. Aquello que los muertos nos dieron, independientemente que sea bueno o malo, fuerte o débil, ligero o pesado, sigue actuando sobre nosotros. Cuando tomamos en las manos lo recibido por esta persona y agradecemos, dejamos ir el pasado y seguimos hacia el presente, con quienes permanecen en nuestra alma.

Hellinger usa una parábola para recordarnos que en las historias de fantasmas, o en las historias de espíritus que rondan una casa o una familia, siempre se hace referencia a que al fantasma se le negó su lugar en la historia, o fue desheredado, excluido, abandonado, excluido de su sistema original. Y de esta manera, él, «perturba», hasta que se le devuelve su lugar, o hasta que recibe uno.

Solo cuando se tiene un lugar, puede descansar y dejar a los vivos en paz. Esto se evidencia en las Constelaciones Familiares, cuando la persona excluida o temida recibe un lugar, bendice a quienes la rodean y cesa su movimiento de reivindicación. Así, al ser reconocidos y respetados, puede partir en paz y dar fuerza a quienes siguen con vida.


Claro que, para alcanzar tal reconocimiento y lugar, hay que hacer algo. Hay que recordar una imagen, hay que hacer un gesto, hay que hacer una compensación; y muchas veces vemos, en las constelaciones familiares, la reconciliación, el perdón, asumir parte de la responsabilidad o cederla a quien corresponde; son gestos, frases y posturas que aportan alivio y liberación al sistema familiar.

“Todos, hasta la generación de nuestros bisabuelos y a veces tatarabuelos, que puedan ser recordados, actúan en nuestro sistema como si estuvieran presentes. Pero actúan principalmente aquellos que, por cualquier motivo, fueron olvidados o excluidos del sistema.” — Bert Hellinger

Referencias bibliográficas

Hellinger, B. — A fonte não precisa perguntar pelo caminho. Editora Atman, Pato de Minas, 2007.
Hellinger, B. — Desatando os laços do destino. Editora Cultrix, São Paulo, 2006.
Hellinger, B. — Um lugar para os excluídos. Entrevista con Gabriele Ten Hövel. Editora Atman, Pato de Minas, 2006.
Hellinger, B. — No centro sentimos leveza. Editora Cultrix, São Paulo, 2006.
Franke-Bryson, T. & Franke-Bryson, U. — Encounters with Death. Nightsky Productions, Germany, 2012.
Franke-Bryson, U. & Bryson, T. — Trauma, Transe e Transformação: O poder da Presença na Prática. Editora Conexão Sistêmica.
Schubert, R. — Constelação Familiar: impressa no corpo, na alma, no destino. Reino Editorial, São Paulo, 2019.

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